DAVID VEGUE

 

 

David Vegue nació el año en que mataron a John Lennon. En su infancia fue apodado Tirigüein. Aprendió a nadar antes que a andar. Ha sido capaz de realizar al menos siete profecías memorables. Nunca se lava la cara al despertar por no vulnerar los tránsitos naturales entre la realidad y el sueño. Se peina cada mañana mirando su reflejo en un vinilo de Elvis Presley. Algunos días acude a los limpios de corazón, y así se salva. Se declara culpable de belleza; también inocente. Ha conseguido vender varios fragmentos de su sombra por precios desorbitados. Ha patentado un nuevo método de adelgazamiento consistente en una simple y humilde petición a la naturaleza. Duerme vestido. Come desnudo. Labra sin ropa, siembra descalzo. Devoto de la magia antigua, así el amor, asegura haber encontrado el último secreto de dos de nuestros sentidos. Una vez cambió libros por ropa interior. Peregrina una vez al año a un río llamado Cuerpo de Hombre. Colecciona ases de barajas que no duda en utilizar en las conversaciones cotidianas. Resuelve enigmas con los ojos. Es especialista en estudios sobre cronogenia, calisemia y la imaginación milagrosa. Domina el microismo. Ha realizado dos aportaciones al Kamasutra. Se declara el último gran místico o el primer metamístico.

 

Mil formas de decir la palabra universo