ÓSCAR BORONA

 

 

Óscar Borona (Salamanca, 1980).

Hijo de la lectura y del rock, nació un 11 de junio, el mismo día en que, más de 3.000 años antes y según los cálculos de Eratóstenes, finalizó la Guerra de Troya. Como músico, ha puesto letras, voz y ánima en dos bandas malditas: Deseo de ser piel roja y Whisky para los pájaros. Ha teloneado a Loquillo y ha sonado en Radio 3, qué rosas, qué cosas. Pulsa a diario la séptima cuerda de la guitarra, el amor (las otras seis, a qué mentir, las toca de puta pena… ¡pero guárdenle el secreto!). Con todo, rodeado de malas musas, regulares vinos y buenos amigos, capitanea un proyecto sonoro en el que silba más adánico, libre y solar que un pintor renacentista: S Sioux. Casado con la Reina Mora, es padre de la Principita y del Pequeño Esquimal. Más allá del agua, en un ritual cósmico íntimo, acostumbra a abrazar árboles y a bailar con estatuas, que nunca te pisan los pies. Poeta feliz, rabioso y pansexual, ha montado en bicicleta con Walt Whitman, a quien siente su tatarabuelo. Escritos entre 2005 y 2006, más de una década después y gracias a la melillense, daliniana y dulce insistencia de David Vegue, allá van estos versos, que mueven el culo entre Dios y la pornografía. Brillen con luz celestial y orgiástica bajo un título simple: X.