Entrevista a Guillermo Gómez Muñoz

 

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín a Guillermo Gómez Muñoz tras la publicación de Segundas oportunidades, colección de 66 relatos y microrrelatos.

 

  • Querido Guillermo, Segundas oportunidades es tu libro de cuentos: ¿por qué el título y el género elegidos?

El título está extraído de las últimas líneas de Cien años de soledad, de García Márquez. Curiosamente, aunque es uno de mis autores favoritos, no había leído la que se considera su obra maestra hasta el año pasado. Justo coincidió el final de su lectura, con la apertura de un nuevo blog de microrrelatos. Cuando me decidí a reunir los cuentos que forman este volumen, me di cuenta de que, en su mayoría, hablaban precisamente sobre eso: las segundas oportunidades. Las que da la vida, las que da la muerte, las que nos dan los otros… ¿Y por qué cuentos? Hasta el momento, es el género que más he trabajado y, además, me gusta especialmente por su capacidad de síntesis.

 

  • Tu cuentística es particular: las obsesiones de algunos personajes son dignas de estudio… ¿es la rareza marca de la casa?

Supongo que sí, aunque tampoco creo que se alejen excesivamente de la realidad. Al final, todos tenemos nuestras rarezas y nuestras manías, aunque tratemos de ocultarlas para aparentar ser normales. De todos modos, también es cierto que en casi todos los relatos he tratado de trabajar un aspecto: el absurdo. El absurdo en lo cotidiano, a través de la exageración y el ridículo, pero un absurdo enraizado en la realidad del día a día.

 

  • ¿Qué tipo de cuentos crees que están mejor conseguidos en tu libro?

Es difícil elegir entre 66 relatos y microrrelatos, pero si tuviera que quedarme con algunos elegiría seguramente los siguientes: “¿Qué hay dentro, padre?”, por esa presencia perturbadora que se intuye pero nunca se describe; “Antropofagia poética” y “Refugiados al cuadrado”, porque reflejan muy bien el espíritu de la portada del libro y, aunque desde dos temáticas diferentes, están muy vinculados con el mundo en el que vivimos; “Voces en blanco y negro” y “Segundas oportunidades”, porque son los que mejor exponen un tema constante en todo el volumen, el de la nostalgia; y “Estocadas piscícolas”, uno de los más absurdos y en el que traté de contar una historia apoyándome fundamentalmente en el diálogo.

 

  • ¿Cómo es el proceso de construcción de tus cuentos?

Siempre nacen de una idea repentina: puede ser un título, una palabra, un personaje, un inicio o un final. A veces tengo el argumento completo en la cabeza pero otras veces, solo una parte. En el caso de Segundas oportunidades, la mayoría de sus relatos están escritos del tirón, porque son breves. En otros relatos más extensos, el proceso suele ser mucho más lento. Primero esbozo la idea en una especie de guion con detalles mínimos, luego me documento si es necesario, después voy escribiendo cada parte del relato y, finalmente, lo reviso. No me gusta hacer cambios significativos hasta que no he terminado el primer borrador porque corro el riesgo de frustrarme y abandonarlo.

 

  • Hay una interesante autorreferencialidad referente a personajes, amantes y lugares. ¿Es una necesidad personal, una herramienta retórica o ambas cosas?

La verdad es que suele surgir cuando me pongo a plasmar la idea que me ha deslumbrado. Por ejemplo, en el caso de “Antropofagia poética” todo nace de una imagen que me viene a la mente. La de un poeta que, en una sociedad como la nuestra en la que la poesía no vende libros, necesita comerse a sí mismo para poder dedicarse en exclusiva a su arte. Según voy desarrollando la idea en el cuento, van añadiéndosele otros elementos, que ya había incorporado en otros textos, y que le dan toda la dimensión de crítica social que acarrea el relato.

 

  • La memoria, que siempre nos parece un elemento perfecto para escribir ficción: ¿puede ser uno de los elementos que enriquecen tus cuentos? Lo digo porque la lectura de algunos maravillosos cuentos, nos lleva a distintos sitios, lugares del pasado, del presente, recuerdos, nostalgia…

La ficción es una reescritura constante de la memoria, en general absolutamente infiel a los hechos. En este volumen de relatos es precisamente la nostalgia uno de los temas principales, aunque una nostalgia que no solo mira al pasado sino a los futuros que podían haber sido y nunca fueron.

 

  • El humor que desprenden las situaciones, personajes y desarrollo de algunas tramas es antológico: la ironía es fundamental para comunicarse… ¿piensas que también en literatura?

Sin duda. Y es un elemento que siempre quiero introducir en lo que escribo. La ironía es una herramienta de análisis de la realidad y de distanciamiento. Un recurso que nos permite quitarle hierro a los temas más sesudos y hablarles de tú a tú.

 

  • ¿Cuántas horas dedicas a la escritura? ¿Tienes el hábito o eres más de impulsos… o de cuando tienes tiempo?

Hace años escribía a impulsos. Podía tener una semana de no parar hasta terminar un cuento y luego pasarme un mes entero sin apenas escribir una línea. Luego fui cogiendo el hábito de escribir casi todos los días gracias a mis blogs. En estos momentos, escribo casi a diario, sin una hora fija, pero tratando de convertirlo en un hábito diario, siempre que el sueño no puede conmigo.

 

  • Dar clases de español a extranjeros, sabemos que es fuente de material literario… ¿puedes decirnos alguna anécdota que hayas incluido?

Más que anécdotas directas con mis estudiantes, que suelen ir relacionadas con malentendidos graciosos por el doble sentido de algunas palabras, lo que he incluido es alguna manía de profesor y una caricatura sobre algún componente gramatical. Por ejemplo, en “Limpia” el protagonista libera sus instintos asesinos porque un compañero no le borra la pizarra cuando sale de clase. Y en “Pronombres personales” propongo un juicio sumario (y su posterior ejecución) a los pronombres de Objeto Directo e Indirecto. Mis estudiantes serían felices sin ellos.

 

  • Siempre nos interesan los referentes literarios de un buen cuentista, tus escritores, tus artistas…

Mis autores favoritos son Gabriel García Márquez y Alessandro Baricco. Y un poeta pero también cuentista que siempre me ha encantado es Mario Benedetti. En particular, su uso de la ironía. Además, un autor que ha influido mucho en mis cuentos acaba de publicar su último libro, precisamente, con Nazarí: Santi Pérez Isasi.

 

  • ¿Qué proyectos literarios tienes en mente?

Demasiados para las pocas horas que tiene el día. Tengo dos novelas a medio escribir: una novela negra y una novela cómica-absurda sobre la situación política del país. Y en marcha una nueva colección de cuentos que abarcan historias desde finales del siglo XIX hasta principios del XXI, todas ellas relacionadas por sus personajes.

 

Muchas gracias, Guillermo, por tu tiempo y tus respuestas.