Crónica de la presentación de Ángulos en San Lorenzo del Escorial, por Marisol Huerta Niembro

 

El sábado 22 de abril asistimos a una tarde poética en la Casa de la Cultura de San Lorenzo de El Escorial, dentro de Escolibro 2017, que es un evento que organiza el Ayuntamiento junto con otras entidades colaboradoras, dentro de su semana cultural.

El acto comenzó con la presentación del poemario Ángulos (editorial Nazarí), de Consuelo de la Torre, poeta residente en la sierra madrileña. A continuación Rafa Pérez Castells, poeta también residente en la sierra, presentó su libro 108 senryü, con la valiosa colaboración audiovisual de Sebastián Fiorilli. Por último, leyó poemas de sus libros el poeta grandote y madrileño Jesús Urceloy.

El lugar donde se realizó el acto, el Salón de Actos de la Casa de la Cultura, es por sí un lugar emblemático, bello y lleno de historia. Desde el año 1989, Patrimonio Nacional cedió este edificio, antigua Casa de Oficios, para acoger la Casa de la Cultura. Fue construido por Juan de Herrera a las órdenes de Felipe II como un lugar aledaño de servicio al Monasterio.

La poeta Chelo de la Torre, matemática de profesión, leyó una selección de poemas de su libro donde hace honor a sus esquemas más íntimos de enseñante durante muchos años de esta asignatura donde la geometría y los números le sirven para hablarnos del amor, de la rutina, del esfuerzo, del silencio y del compromiso social. Ella colabora con organizaciones donde se intenta ayudar a los demás con versos, versos cargados de verdad, de compromiso y de crítica social. Chelo anhela un mundo mejor y más igualitario entre hombres y mujeres, entre niños y niñas, y lucha para lograrlo.

Su poesía es intimista, directa, con metáforas alusivas a los componentes geométricos que nos llevan de la mano a la vida diaria, a la vida misma, a nuestras vidas, haciéndonos pensar y ayudándonos a conocer la ecuación de la vida, como ella misma dice.

“La mujer poliedro”, poema para mí muy especial entre otros que contiene este bello libro, no habla, solo observa y deja que la mano y el corazón encuentren ese ángulo difícil en el que poder quedarse a vivir .