Entrevista a Fermín López Costero

 

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín al genial y diverso escritor Fermín López Costero, que nos habla de Teatro de sombras, y de otros proyectos.

 

  • Estimado Fermín, tu libro Teatro de sombras es un libro de relatos y microrrelatos: eres un autor experimentado en poesía y cuentística. ¿A qué achacas el crecimiento del cuarto género como ya lo llaman algunos críticos?

Por lo que respecta a España, a la labor de especialistas y críticos como Irene Andres-Suárez o Fernando Valls, entre otros, que en los últimos veinte años han estudiado el género, han elaborado antologías, han organizado congresos y han dado a conocer autores y obras. También a la existencia de pequeñas editoriales que han apostado por el microrrelato, mientras los grandes grupos editoriales continúan ordeñando la vaca de la novela, el best-seller y la literatura comercial. Y, por supuesto, a los nuevos hábitos de lectura. Y todo ello a pesar de Internet, que favorece la cantidad pero daña la calidad al sepultar bajo toneladas de basura y mediocridad aquellas obras inéditas todavía en formato libro que verdaderamente merecen la pena, que son las menos.

 

  • José María Merino elogia en el prólogo la variedad de temas que abordas en tus micros y la soltura narrativa que derrochas entre otras virtudes literarias: prólogos así son una introducción excelente para entender mejor tu obra, por la maestría y claridad de Merino...

Así es. El prólogo de Merino no es un prólogo de compromiso, para salir del paso. Antes de redactarlo se leyó el libro a conciencia. Es el prólogo de un maestro consagrado, con el que todo autor desconocido sueña. Por eso me da pena que algunas de las reseñas que han aparecido sobre Teatro de sombras ni siquiera lo mencionen.

 

  • La presencia de la muerte desde múltiples puntos de vista, es una constante en las piezas que muestras. ¿Podrías explicar al lector por qué?

El paso del tiempo, la vejez, la decrepitud y por supuesto la muerte son temas universales que a mí también me preocupan. Lo mismo que las historias de fantasmas o de muertos que no acaban de estar muertos. Pero pocas veces me inclino por el terror. Mis cuentos y microrrelatos no pretenden asustar, sino hacer reflexionar. Y, para conseguir mi propósito, casi siempre recurro al humor más o menos sutil.

 

  • El disfrute estético y las sorpresas que conllevan los argumentos, entre otros rasgos, hacen valioso al volumen. ¿Cuánto tiempo te ha llevado pergeñar el conjunto? ¿Hay mucha reescritura?

Soy un escritor lento, entre otras razones porque me expreso a través de varios géneros. Este libro me debió ocupar unos seis años, aunque en ese tiempo también simultaneé la escritura de otras obras. Y, como todos mis libros, tiene mucho trabajo detrás. Además, a mí me gusta recrearme en la fase de corrección; es cuando más disfruto.

 

  • El título es un homenaje a un tipo de espectáculo donde tanto la luz como la oscuridad son importantes. La existencia de una permite la creación de otra. Es una metáfora hermosa. ¿Puedes explicar su elección para los lectores y lectoras que se acerquen al libro?

Lo explico en un breve exordio, al comienzo del libro. Pero creo que es mejor que el lector que se acerque a él lo descubra por su cuenta y saque sus conclusiones. Así mantenemos el misterio.

 

  • ¿Consideras que el microrrelato es el género del presente? Ya hablaba Calvino de la brevedad en sus Seis propuestas para el próximo milenio...

También Baltasar Gracián: «Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo». Yo no me atrevería a decir con rotundidad que el microrrelato sea el género del presente; sin embargo, se trata de un género que se adapta bien al mundo frenético en que vivimos. Hoy en día hay que transmitir ideas con la mayor brevedad y precisión posibles; porque la gente ya no capta/procesa caracteres y palabras, sino imágenes. Desgraciadamente, la lectura, tal y como la veníamos entendiendo desde hace siglos, cada vez interesa menos. Algo tienen que ver en esto los nefastos planes de estudio y las infaustas leyes de educación padecidas durante las últimas décadas.

 

  • En todos los micros exhibes una portentosa imaginación e incluso en algunos, el ambiente, las circunstancias y algún que otro personaje cerril penalizan la capacidad inventiva del otro. Pensamos en "Polvo de tiza" donde un adulto es sancionado. ¿Hay un plan para acabar con la imaginación o es la época tan realista que nos ha tocado la que nos lleva a ser prácticos y más prosaicos?

El gobierno, los banqueros y los empresarios nos han dicho que fabulamos e inventamos demasiado, es decir, que pecamos de exceso de imaginación (al creernos lo que no somos) y que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, por eso ellos han tenido que atizarnos con la realidad, por nuestro bien. No sé si se advierte la ironía. En cuanto a la literatura, hoy todo vale mientras sea vendible: la fantasía, la imaginación, el realismo, la novela que no es novela, la poesía deconstruida,… y también esa consigna más falsa que los billetes de treinta euros y que dice que hoy en día los géneros no existen y que todo es mestizaje, argumento que viene muy bien para hacer pasar por buenos muchos libros malos o mediocres.

 

  • ¿Tus micros contienen la sorpresa final o transcurren más suavemente para dejar poso en quien los lea?

El fin último es dejar poso, y en ocasiones recurro a los finales sorpresivos; pero esto no es más que una herramienta.

 

  • ¿El recuerdo, la memoria y el olvido son tres caras de la misma propuesta que cuentas al hablar de fallecidos, espíritus y fantasmas?

Más que caras de la misma propuesta, yo diría que son planos diferentes a los que yo, de manera intencionada, hago interseccionar (si se me permite el palabro).

 

  • Ya sabes que las etiquetas nos llevan a simplificar: un libro tan potente, variado y de calidad tan contrastada... ¿en qué tipo de ficción podría encasillarse si es que puede?

¿Realidad fantástica? ¿Fantasía realista? No lo tengo claro. Que se pronuncien los expertos.

 

  • ¿Eres de inspiración o de trabajo constante? O de ambas cosas.

Yo, aunque hoy en día está mal decirlo, creo en la inspiración. Y en las Musas. Me repatea escribir en balde o escribir por obligación. Por eso sólo escribo cuando estoy en buena disposición para hacerlo, cuando intuyo que puedo hacerlo bien. Las Musas no se aparecen a nadie que esté trabajando; eso es un cuento neocapitalista; las Musas sólo se aparecen a los vagos, a los melancólicos, a los soñadores y a los que creen en ellas.

 

  • ¿Qué lecturas recomiendas para el aficionado al microrrelato?

Por supuesto, los clásicos del género; las obras de referencia, desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días. Jamás que pierda el tiempo rebuscando en Internet: para encontrar una pepita de oro en la Red es necesario remover millones de toneladas de basura, como hacían los romanos en las minas de oro de mi tierra, que removían montañas enteras para conseguir unos kilos del preciado metal.

 

  • ¿Es de suponer que ya tienes otros proyectos literarios entre manos?

Pues sí. Poesía, novela breve y ensayo. Pero hasta ahí puedo contar.

 

  • Terminamos con una reflexión tuya sobre la literatura, sobre su utilidad o función. ¿Qué crees que aporta en tu opinión esta disciplina en la que nos movemos algunos con suma felicidad, desde la edición, su práctica, la crítica y la lectura?

La literatura existe desde que existe la escritura. Es casi tan vieja como el ser humano y, por mucho que se intenta, cuesta acabar con ella. A pesar de que hay ministros, secretarios de estado y consejeros de educación a los que les gustaría reducirla a la mínima expresión, como las letras y las humanidades en general. En España, muchos empresarios consideran a las humanidades inútiles e improductivas. Cómo le saco yo el jugo a un experto en literatura comparada, se preguntan, o a un catedrático de griego o a un filósofo. No ven por dónde; ni saben. ¿Cuál es, por tanto, la utilidad de la literatura, aparte de ilustrar, entretener, aliviar nuestros dolores que no son físicos, hacernos vivir más vidas que la que nos corresponde, ampliar nuestra libertad, incitarnos a pensar, etc., etc.? Pues incomodar a los que quieren cosificarnos, restringirnos y domesticarnos.

 

Muchas gracias, Fermín, por tu tiempo y tus respuestas.