Entrevista a Lucía Marín

 

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín a Lucía Marín, que en No somos flores nos presenta un ramillete de cuentos en los que varias mujeres, en diferentes etapas de sus vidas, son protagonistas.

 

  • ¿Por qué el título?

No somos flores era una clara reivindicación frente al encasillamiento de las mujeres asociándolas a ciertas cualidades y no a otras. En el caso de las flores, más concretamente, dichas cualidades serían la belleza, la delicadeza y la reproducción. Pero en realidad es una frase tomada de un álbum ilustrado de Raquel Díaz Reguero en el que una princesa rosa está aburrida de que no le permitan salirse de ciertos patrones de conducta. Según avanza el cuento, termina por manifestarse junto a otras muchas princesas rosas reclamando libertad para poder jugar a lo que quieran y vestir del color que les dé la gana, al grito de: ¡No somos flores, somos niñas! La intención que subyace al título, más que decir qué somos o qué no somos, es ampliar el campo de lo posible.

 

  • En la contraportada explicas algo muy interesante sobre la intencionalidad de tu obra, así que la pregunta es obligada, al ser un libro feminista: ¿crees que servirá de algo? ¿Puede ser la literatura una herramienta de cambio social en algo tan importante como es normalizar el feminismo en la educación?

Me impacta un poco verlo catalogado así, como libro feminista. Supongo que porque me evoca algo más teórico, un ensayo, un tratado... Sí aparecen en muchos relatos una denuncia o un proceso de empoderamiento de la protagonista en base al contexto de la historia. Pero la principal aportación feminista de este libro creo que es, como explica la contraportada, que existan, que se den y ocupen un lugar historias de mujeres o contadas por mujeres. Ojalá algún día no haga falta destacar este término por redundante. Acerca de si esto servirá de algo, pues a pequeña escala yo creo que sí. Me llegan respuestas de algunas lectoras que me animan a creer eso. He ido a varios clubs de lectura y una de las aportaciones más recurrentes es el haberse reconocido en uno u otro relato. O por ejemplo, una mujer de mi pueblo, después de leer "La mujer invisible", hizo huelga de cuidados. No es que fuera mi intención, pero algo debió de resonarle... También está pasando que se lo regalan unas personas a otras, y estas a otras a quienes creen que les va a gustar. Me da mucha satisfacción ver que el libro camina así, de mano en mano. Creo que va mucho con el tono del mismo. Por otro lado, me propusieron emplear partes del texto para talleres de igualdad de género y me hizo ilusión, claro. Creo que la literatura, así como otras artes, puede ser una herramienta, sí, en cuanto a que puede suscitar una reflexión o iluminar lugares no tan accesibles y no solo hacerlo desde el plano mental (como podría hacerlo un debate o una formación académica) sino involucrar también aspectos más viscerales o emocionales que favorezcan la comprensión, una visión crítica o la sensibilización a través de otras vías.

 

  • ¿De qué tratan fundamentalmente tus cuentos?

Diría que son mujeres (y niñas y ancianas) que se encuentran incómodas en el lugar en el que se hayan en ese momento. Algo las perturba y las llama a actuar.

 

  • Las protagonistas femeninas son mayoría en este libro: ¿cómo se construyen en tu cabeza para que encajen en las diferentes historias y cumplan el propósito que tú necesitas?

No sé si entiendo bien tu pregunta. Las historias son de dichas protagonistas y los propósitos son suyos también, no míos. Quiero decir que no tengo primero una protagonista y luego decido qué le va a pasar. Viene un poco a la vez: ella esta está ahí y por eso es así o le pasa tal cosa, o es que ella es así y por eso está ahí pero se ha hartado. Luego exploro qué hacen con sus conflictos, con sus circunstancias.

 

  • ¿Cuáles son las diferentes técnicas y recursos que utilizas en los relatos, Lucía?

Como digo, no me planteo mucho la tecnología previamente. Supongo que, sobre todo este libro, por ser el primero, ha sido muy exploratorio. Pero quizá sí podría decir que hay algo de autoficción, también me encuentro muy cómoda en el monólogo interior o fluir de conciencia y me interesa especialmente encontrar el idiolecto de cada personaje.

 

  • ¿Por qué elegiste el cuento? Cada vez oímos más que el género está maltratado por público y crítica pero vemos que editoriales de referencia publican más y mejores libros de relatos y micros… pensamos en Páginas de espuma, Menoscuarto…

De igual modo, creo que no fue una elección muy premeditada. Comencé a escribir historias y, a las pocas páginas, se acababan. No me surgía dilatarlas ni profundizar sino que aparecían en este formato más condensado e intenso. Supongo que si me hubiera propuesto escribir una novela obviamente no habría ocurrido así, pero empecé a escribir y me encontré muy cómoda en este formato. Además quería probar diferentes voces, lugares, finales... un crisol diverso, y la novela se me antojaba una apuesta única, focalizada y por lo tanto más arriesgada también. Como lectora de relatos obviamente creo que hay mucha calidad y las editoriales toman nota de ello (también Lumen, que publica la obra de Alice Munro, o Seix Barral con Paulina Flores...). A veces pienso en el paralelismo con el fenómeno que se viene dando últimamente con las series. La brevedad y el impacto de asimilar una historia en pocas páginas también puede que se acople a la inmediatez y la urgencia de estos tiempos. Y cada vez que surge esta cuestión, me viene a la cabeza Relatos salvajes, de Damián Szifrón que es una de mis películas preferidas y creo que se explica por sí sola.

 

  • ¿Cuál es el papel de la mujer hoy día: qué falta, qué sobra, si sobra algo y hacia dónde se dirige?

Uy. Ni creo que haya una sola mujer, ni un solo papel. Hay millones de realidades interseccionales y no me atrevo yo a determinar esto. En cualquier caso, el feminismo del que yo me siento más cercana es aquel que nos libera de los mandatos heteropatriarcales que conllevan una desigualdad (y por tanto una violencia) pero sin imponer unos nuevos mandatos sino acogiendo la diferencia, la diversidad con curiosidad o al menos respeto.

 

  • ¿Y el del hombre: ¿cuánto nos falta a algunos para entender qué es el feminismo? ¿Cuánto a otro para dejar de ejercer una violencia que lleva a la muerte, el maltrato, la violación de la mujer?

Por añadir algo a la respuesta anterior, dado que el lugar desde el que se llega al feminismo es diferente, puedo aportar lo siguiente: En una formación para facilitación de grupos nos explicaban que las personas que no ven desigualdad de rango o poder dentro de un grupo (ningún grupo es totalmente homogéneo sino diverso por definición), suele ser porque pertenecen al grupo de más poder, al privilegiado. Entiendo, por tanto, que la primera tarea podría ser la toma de conciencia de los privilegios que cada quien tiene y una mirada crítica hacia los mismos, saliendo del engaño de la meritocracia. Así como poner al servicio del grupo, en este caso de la sociedad, dichos privilegios o potenciales. Con respecto al maltrato, la violación y el asesinato machista, creo que aún falta mucho por hacer en muchos ámbitos de la sociedad. No caben en esta entrevista...

 

  • Escritores y críticos que leen el libro, como Santi Fernández Patón, reconocen que manejas las herramientas literarias, que el libro es reivindicativo y que es una cuidada selección para empezar en el mundo de las letras: ¿cuánto tiempo lleva componer un libro de relatos así?

Creo que la escritura del texto fue a lo largo de un año. La recopilación de las historias me acompaña desde que tengo memoria para retenerlas.

 

  • Joaquín Vila ilustra de manera excepcional el libro: ¿cuál es tu relación con este artista, el dibujo y la pintura?

Conocía desde hace un tiempo a Joaquín y su obra, parte de la cual está vinculada al medio rural y a la botánica de manera muy cuidada y cargada de significados. Pensé que una ilustración acompañando a cada relato podría servir para reposar cada historia antes de pasar a la siguiente y sugerir otros matices por una vía más plástica, además de crear una paradójica cohesión incluyendo flores en cada uno de los dibujos. Él acogió la propuesta con mucha ilusión y ambos hemos quedado encantados con el resultado. La ilustración es un terreno que disfruto y admiro, pero de momento solo como receptora.

 

  • ¿Qué proyectos tienes en mente después de No somos flores? ¿Darás el salto a la novela, la poesía… otro género o te mantendrás en la narrativa corta?

Hablando del dibujo, precisamente está en proceso de ilustración un texto que escribí hace unos años y que se convertirá en un álbum infantil gracias a la editorial La Guarida. Y después del verano saldrá publicado un segundo libro de relatos con RIL, una editorial chilena que el año pasado abrió sede en España. No me cierro a otros géneros como la novela o el teatro. Pero por el momento estoy disfrutando mucho implicada en los dos proyectos que ocupan mi presente. Por supuesto sigo aprendiendo y con ganas de más.

 

Muchísimas gracias por tu tiempo, Lucía.