‘El órgano y otros cuentos de Navidad del siglo XXI’, por Nieves Chillón

Muchas gracias al autor, Francisco Cabrera, por compartir conmigo hoy este momento especial como es la presentación de El órgano y otros cuentos de Navidad del siglo XXI y por confiar en mi criterio como lectora y escritora. Gracias al Ayuntamiento de Huéscar, siempre dispuesto a acoger eventos culturales y bautizos literarios como el que hoy celebramos. También a Alejandro Santiago, editor de Nazarí, la casa que ya abrió sus puertas a la primera novela de Francisco, Muerte en el consistorio, a cuya presentación asistíamos hace no demasiado tiempo. Y por supuesto, gracias al público presente, sin el cual, amigas, amigos, lectoras y lectores, nada de esto tendría el más mínimo sentido.

Los relatos de este libro son irónicos, distópicos, utópicos, con algunos tópicos muy bien puestos para que se vea que son eso, tópicos y motivos literarios en torno a los cuales estos cuentos no al uso van brotando muy bien escritos y mejor articulados.

Llama la atención ya en las primeras páginas el hecho de que nuestro autor perfile personajes recurrentes en sus obras. Estas autorreferencias me interesan porque vienen a conectar sutilmente su novela con el libro de relatos. A fin de cuentas, los hermanos de tinta beben los unos de los otros, se hablan y se corresponden de muchas maneras.

Estos relatos sirven (y escribo este verbo que invita a dialogar sobre la utilidad de la literatura) para mirar la Navidad con otros ojos. Por ejemplo, con los de un jovencísimo Judas Iscariote extraviado en el templo; o con los de un padre y un hijo que, a la manera surrealista de Amanece que no es poco, recorren en sidecar un portal de Belén. En el tercer cuento, Cuaderno de campo para una etología navideña, la Nochebuena cobra el aspecto de un clan cavernario.

De cualquier forma, los personajes caen bien. A mí especialmente ese concejal, ardoroso defensor de la laicidad de las instituciones públicas, que a pesar de las reticencias termina aprobando la iniciativa de un ambicioso proyecto de belén navideño en la plaza pública, belén que va redimensionándose por aquí y por allá hasta convertir al pueblo de Valceleste en Valcelestial. Justo como aquel pueblo que pasó del blanco encalado al azul pitufo.

De hecho, los milagros abundan en este libro. El cuento que abre la relación es El órgano, con el que no he podido evitar establecer el paralelismo con el Miserere de Bécquer. Como en el majestuoso relato de nuestro romántico más universal, lo que nadie espera viene a ocurrir el día de Navidad. También en Nochebuena, Antoñito logra convencer a su pandilla para que trasladen a la iglesia el equipo de música del Pub The Javi´s Heavies. El alcalde, resignado a quedarse sin órgano, presencia el milagro de última hora. El título final es precisamente La quimera del órgano y el viaje del IMSERSO en Adviento.

En realidad, todos los relatos contienen un pequeño milagro literario, o por lo menos, una sorpresa. Aunque para milagro, el de La apasionada lectora octogenaria que se compromete, algo indecisa, a contar un clásico a un grupo de niños y niñas de la Biblioteca Municipal. Sin embargo, el 23 de diciembre, día acordado, está enferma y no puede acudir. Temiendo el narrador el peor de los desenlaces (a pesar de haber pedido el bibliotecario a Don Quijote, a Miguel Strogoff, a D´Artagnan y al coronel Aureliano Buendía, y a otros amigos de la abuela que están en el universo literario – sic– ), llega la buena noticia.

Aunque a veces, ni con un milagro. En Reflexiones, inquietudes y tribulaciones de Papá Noel, este Santa Klaus auténtico y granadino se ha cansado de su trabajo.

En Gloria in excelsis deo La Navidad y sus tópicos, con sus extrañezas y lo entrañable, se cuentan, o se añoran, desde la Estación Espacial Internacional.

Sin duda, el público oidor y en breve, lector de este libro, disfrutará de La Navidad de Boticelli. Harán suya, quizá, la idea del ministro Donoso Pulido, con su proyecto de celebrar una Navidad ligada a los acontecimientos históricos objetivamente reales. Comprenderán que el sinnúmero de reacciones en el mundo de la política, de la sociedad, serán inevitables. Todas ellas, enmascaradas en nombres simbólicos, resultarán perfectamente reconocibles para nuestro público, por la similitud con situaciones de nuestra política españolísima, como las performances en el hemiciclo del ministro Bellaco, cuyo partido celebraría la Navidad “cuando le diera la gana, sin aceptar las intromisiones del Estado opresor”. Qué duda cabe de que este ministro idealista deberá aceptar la moción de censura, los villancicos, los mantecados y las puyas de sus cuñados el 25 de diciembre.

También hay espacio aquí para la crítica social. En La difícil travesía, los Reyes Magos transitan por territorio hostil y distópico. Rechazan la escolta que el coronel Smith les ofrece, sorprendidos unos y más sorprendido el otro.

En el relato de ficción Histórica navidad en Segovia leemos la carta de don Beltrán de la Cueva que cuenta, durante la Navidad de 1491 y esperando durante el asedio que iba a terminar con la caída de Granada, los hechos de otra navidad, la de 1473, cuando el rey Enrique IV recibió en Segovia a su hermana Isabel.

No piensen que estoy haciendo spoiler, aunque lo parezca. Lo más interesante de este libro no es solamente la trama de cada relato que quizá esté en parte desvelando, aunque insisto en que solo en una pequeñísima proporción. Lo más luminoso de este libro es su capacidad de sorprender: La potencia narrativa que te obliga a hilvanar cada paso, cada gesto de los personajes, para llegar a un final inesperado.

Siguiendo, o terminando con la presentación de cada uno de los cuentos que conforman el libro, en Cena de navidad 5.0 los intentos de Cándida y Primitivo de vivir unas navidades de familia numerosa, muy diferentes a los de sus propias infancias, parecen hacerse realidad. Pero solo lo parecen y no cuento más. Únicamente diré que lo considero uno de los mejores cuentos del conjunto.

Y es que la globalización y los tentáculos del capitalismo vienen a poner contra las cuerdas a los mismísimos Reyes Magos de Oriente. Un ejemplo es el holding de Santa, con su insistente Jo, jo, jo y su negativa a pactar con Melchor, Gaspar y Baltasar un reparto tradicional no equitativo de los tiempos y los espacios en materia de regalos navideños. En definitiva, esta Negociación en las alturas termina sin acuerdo.

De lo que yo sí estoy segura es de que este libro será el mejor regalo que nuestros ojos, y los ojos de lectoras y lectoras, podrán recibir esta navidad. Adolescentes y jóvenes, por la gracia y la ironía, adultos de más o menos letras, indistintamente, por la sutileza de la crítica y las referencias a nuestra española circunstancia políticohistórica. Por lo bien escrito, por lo bien resuelto, y por esta edición tan fantástica, termino dando mi enhorabuena a Francisco Cabrera y a Alejandro, editor de Nazarí.

Lean y disfruten.