Entrevista a Ramón López Pazos

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín a Ramón López Pazos, autor de la colección de relatos Alejado del tiempo, que nos habla de su trabajo y de proyectos futuros.

  • Querido Ramón: tu libro cuenta con unas palabras preliminares de un gran autor como es Ángel Olgoso: ¿Qué supone para ti que se abra tu libro con palabras de un maestro del relato breve como es el granadino?

Supone todo un orgullo, el que a uno le escriba el prefacio de su libro un talento como el de Ángel Olgoso es un regalo que no solo ornamenta la obra, si no que la engrandece. Ángel siempre se ha mostrado generoso conmigo, por ello nunca dejaré de agradecerle su disposición a leer mis relatos antes de ser publicados.

 

  • Llama la atención la delicadeza y la pulcritud de tu cuentística: me refiero a nivel léxico y gramatical: ¿es una preocupación fundamental a la hora de escribir manejar las herramientas de las que dispones?

Cada escritor posee una manera singular de desarrollar una historia, un vocabulario que le es más afín; por mi parte, me encuentro más cómodo empleando esa cara amable del idioma, aunque aquello que esté narrando sea algo espantoso. En cualquier caso, no es una preocupación por cuanto es una manera de escribir connatural a mi estilo.

 

  • Los relatos se mueven entre el relato breve y el largo: ¿la extensión la da el tema, tu predisposición hacia la historia o armas el cuento previamente en tu cabeza?

La estructura del cuento ya está escrita en mi cabeza antes de ponerme a trabajar sobre la página en blanco, de otro modo la historia corre el riesgo de quedar inconclusa. La extensión es producto de la trama, hay relatos que no se pueden condensar en pocos párrafos, de la misma manera que forzar otras historias con el propósito de alargarlas pervierte su razón de ser.

  • El tema de la vejez, las relaciones amorosas en la senectud, aparece en tu libro: da la sensación de que tu sensibilidad está a flor de piel como en «Una casa en Menorca», «19 viudas»…

Mis relatos hablan de sentimientos, cuando uno siente cercano eso que quiere transmitir es más fácil llegar al lector. En cuanto a la vejez, creo que los personajes tienen plena libertad para aparecer en mis relatos, no soy yo quien los elige, sino ellos quienes me eligen a mí. La edad que puedan tener los protagonistas es un hecho anecdótico; no obstante, las personas mayores merecen su espacio en la narración, nuestra sociedad envejece y deben estar reflejadas en el texto.

 

  • Alejado del tiempo es el nombre de tu libro y posee múltiples interpretaciones. ¿Cuál fue en un principio la idea tuya como autor al encontrar este gran título?

Toda persona siente en alguna ocasión la necesidad de alejarse de su entorno, de la hostilidad larvada que esconde el mundo. Quizá podamos lograr ese distanciamiento durante un espacio de tiempo indeterminado, pero siempre volvemos a topar con la realidad ineludible que cada día trae consigo. El hecho de estar alejado del tiempo es una idea utópica, una quimera que sabemos imposible y aun así deseamos cuando la rutina nos vence. Es algo que tienen en común los personajes del libro, todos buscan ese apartamiento lenitivo de la opresión cotidiana.

 

  • La extrañeza de las atmósferas que recreas es llamativa: ¿qué influencias lectoras tienes? ¿Qué escritores recomiendas como tus clásicos?

No sabría indicar a ciencia cierta qué lecturas han influenciado más en mi obra. Es probable que la lectura de algunos clásicos tenga un peso específico. A reseñar la literatura francesa del siglo XIX, con los Maupassant, Balzac, Gautier, Flaubert, Chateaubriand, etc., los rusos: Chéjov, Tolstoi, Dostoyevski; sin olvidar a Kafka. Por supuesto, recomiendo la lectura de todos ellos. Como también la de cuentistas del siglo pasado como Cheever, Carver o Dahl, y novelistas de la talla de Zweig o Márai.

 

  • ¿Cuáles serían los elementos a tu juicio que componen un buen cuento? ¿Hay reglas específicas o la libertad del autor es clave para atrapar al lector?

Un buen cuento debe poseer dinamismo en sus tres fases: introducción, nudo y desenlace. No es que haya reglas insoslayables, pero el autor ha de seguir una pauta coherente y creíble aunque tratemos de ficción. Un cuento no puede abusar —en muchos casos ni siquiera emplear— de ciertas licencias que sí permite la novela, por lo que la concisión es determinante. Así mismo, un elemento clave para obtener un cuento redondo es un final satisfactorio, que sorprenda sin artificios. También considero que el mejor final de un relato es la reflexión del lector una vez lo haya leído.

 

  • Los lugares, los nombres de los personajes, los diálogos… sitúan la acción en unos confines con límites difusos, atractivos, extraños… hacen honor al título: el tiempo es algo permanentemente destruido gracias a tu habilidad narrativa y permite que como lectores nos centremos en las actitudes de hombres, mujeres y demás personajes y disfrutemos de la ambientación. ¿Hay alguna fórmula para enganchar al lector?

Creo que no, la literatura puede ser mágica pero no tiene trucos. Si el lector lee verdad en lo que escribes, aunque cuentes una historia inverosímil, y logras centrar su atención en el relato, has conseguido el objetivo. Nadie dice que sea sencillo, si bien el milagro de la imaginación abre caminos por donde transitan los lectores. Después se ha de ornamentar aquello que deseas mostrar y el cuento avanza sin aparente esfuerzo. Algunos creen en las fórmulas que aseguran el éxito, yo creo en el talento, sin más.

 

  • ¿Puedes contarnos algo de tu proceso de trabajo como escritor para lograr mantener la calidad en tus relatos? ¿Es importante la rutina a la hora de escribir o confías en la inspiración? ¿Hay mucha corrección en tu trabajo?

Se gana en calidad con el trabajo y la experiencia. Una vez has logrado esa calidad en tu proceso creativo, mantenerla no es complicado, siempre que la historia resulte interesante y entretenga al lector. La disciplina, como en todas las facetas de la vida, es algo indispensable para culminar una obra con éxito. Un escritor escribe como un violinista toca el violín, lo hacemos porque experimentamos placer. En cuanto a la corrección, apenas varío el orden espontáneo de mi escritura; tan solo releo el texto y cambio alguna palabra o frase que no encaje con la armonía que pretendo alcanzar.

 

  • ¿Qué proyectos futuros tienes? ¿Contemplas seguir en el relato o te tienta la novela?

Continúo escribiendo relatos, aunque no soy un purista. De hecho, he escrito una novela, y ya me rondan nuevas ideas para iniciar otras. A riesgo de ser osado, también oficio de dramaturgo, acabo de terminar una obra de teatro. Como verás, proyectos hay unos cuantos.

 

Muchas gracias, Ramón, por tu tiempo y tus respuestas.

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