Entrevista a Santi Pérez Isasi

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín al cuentista y reconocido cervantista Santi Pérez Isasi, que el pasado verano publicaba Imposibles impensables, colección de 125+1 microrrelatos.

  • ¿Imposibles impensables es un homenaje a todo aquello que imaginamos?

De alguna forma, sí. Es un homenaje a la propia imaginación, a la capacidad de inventar mundos o de jugar con los límites de la realidad. La capacidad de imaginar seres, lugares o personas que no existen, que nunca han existido ni pueden existir, es una virtud excepcional del ser humano, y una de las más placenteras. Al mismo tiempo, es también un cuestionamiento de todas esas cosas que existen en nuestro mundo y que no queremos ver. Vivimos en un mundo maravillosamente rico y complejo, donde coexisten la belleza y la miseria, el horror y el amor. Solo hay que abrir los ojos y saber mirar.

  • Relato, microrrelato… ¿con qué te quedas si es que te quedas con algo?

¿Por qué hay que quedarse solo con uno? Cada género permite hacer cosas diferentes, tiene sus virtudes y sus momentos. Y sin embargo, entre muchos escritores y críticos el microrrelato tiene muy mala prensa, porque se considera un género fácil y facilón. Y es verdad que se escriben muchos malos microrrelatos, pero ¿es que no se escriben (y publican) muchísimas malas novelas también? El microrrelato tiene una capacidad de síntesis, de precisión y de sugerencia que me parecen más comparables a la poesía que a la novela. Es también un género particularmente adaptado para internet, para el blog o la web. Y es muy propio del siglo XXI, porque es fugaz, fragmentario, muchas veces efímero. La novela no va a morir, es el género dominante, sobre todo en España donde no solo domina sino que tiraniza el mercado. Pero hay espacio, y lectores, para otros géneros también…

  • ¿Qué temas son los principales y los secundarios en tus relatos?

Me cuesta decirlo, porque no sé si tengo suficiente distancia como para ver lo que escribo desde fuera, pero Iván Repila, en la presentación de los Imposibles impensables sintetizó unos cuantos: el amor y el sexo; el terror; el humor; la muerte. Me interesa particularmente la violencia, pero no la violencia cartoonizada al estilo de Tarantino, sino una violencia más sucia y más primaria. Me gusta que el lector sienta incomodidad cuando lee algunos de mis relatos; pero también me gusta que se ría, o por lo menos que sonría un poco.

  • Eres un cervantista reconocido: ¿cuándo hay de este gran escritor en tu obra?

Me encanta Cervantes, o mejor dicho, El Quijote, y también algunas de las Novela ejemplares. Y lo que más me gusta de él es algo que no se suele mencionar demasiado: el humor no destructivo que impregna todo el texto. El Quijote es divertidísimo, y los personajes son ridículos, pero no son humillados por el narrador; al contrario, se los trata con cariño y con simpatía. Eso es algo que el autor del Quijote de Avellaneda no entendió, y por eso (entre otras cosas) su continuación es un fracaso completo. Me gustaría que en mis cuentos hubiera algo de ese humor irónico y simpático. En el género de la autoficción, por ejemplo, me parece importante que haya esa distancia irónica entre el escritor y el personaje, aunque tengan el mismo nombre, la misma biografía y la misma cara. Otro elemento cervantino que me interesa mucho, aunque no está presente en los Imposibles impensables, es el juego metaliterario o metanarrativo. El juego de espejos narrativo del Quijote ha influido una parte importante de la narrativa posterior, desde Sterne hasta Auster o David Toscana. Me gustan ese tipo de juegos, que ahora se consideran posmodernos, aunque también pueden llegar a cansar, porque se ha abusado un poco de ellos…

  • ¿Hay alguna clave para escribir un buen microrrelato?

Tener una idea, un chispazo que se pueda transmitir de una forma breve, y escribirlo de forma concisa, pero que deje lugar a la imaginación y a la sugerencia. Y no incluir una sorpresa al final; los microrrelatos con sorpresa al final son probablemente la gran plaga del género, y una de las causas de su desprestigio.

  • ¿En tu proceso de creación hay más trabajo o hay visita de musas inesperadas?

En el caso de los microrrelatos, en general dependo más de la inspiración momentánea, que puede venir de algo que veo u oigo en la calle, de algo que leo en un libro, o de asociaciones mentales o lingüísticas que no sé muy bien de dónde salen. Cuando escribo cosas más largas, naturalmente hay un proceso de trabajo mayor, porque la distancia desde el momento de la invención hasta que el producto está terminado es mucho mayor. Y sin embargo, curiosamente, cuando estaba escribiendo los Imposibles impensables fue la primera vez en mi vida que me obligué a escribir, todos los días, un relato. Conseguí mantener el ritmo durante 150 días. Terminé cansado, y no todos los microrrelatos servían (por eso el libro es algo más corto), pero fue una experiencia interesante.

  • ¿Ves evolución del género del micro en los últimos años? ¿Algún referente que puedas citar?

No sé si hay evolución, porque no soy un experto en el género, de hecho también leo más novela que relato o microrrelato, como la mayor parte de la gente; pero sí creo que se está escribiendo muy buen microrrelato, tanto en España como en Hispanoamérica (o a lo mejor habría que decir: tanto en Hispanoamérica como en España). Los referentes que puedo mencionar no son precisamente nuevos ni sorprendentes: Monterroso, Ana María Shua

  • Ciudades, terror, ironía, bestiario… todos ocupan las páginas de tus Imposibles impensables… ¿es una pequeña gran enciclopedia de la ficción?

No sé si diría tanto, son más bien como esa lista inventada por Borges que clasifica a los animales en “pertenecientes al emperador, embalsamados, amaestrados, lechones…” Hay algo de arbitrariedad juguetona en la composición del libro, con una serie de subgéneros que se alternan (el bestiario, el atlas de ciudades imaginarias, la enciclopedia de biografías falsas…). Como decía antes, es sobre todo un homenaje a la capacidad de la imaginación.

  • A tu juicio, ¿cuál es la función que cumple la literatura hoy, en nuestro tiempo y nuestra situación?

Es difícil responder a esta pregunta; por una parte, es fácil dejarnos llevar por el idealismo y decir que la literatura todavía tiene la capacidad de transformar consciencias y mover corazones; al mismo tiempo, también es fácil dejarse llevar por el pesimismo y decir que la literatura ha perdido su lugar, que vivimos en el mundo de la imagen y de lo visual, y que la literatura ha quedado reducida a un entretenimiento residual. Como suele pasar, las dos cosas tienen su parte de verdad. La literatura ya no tiene el lugar privilegiado que tenía antes en la creación de imaginarios colectivos. Pero se sigue leyendo mucho, por diversión, por placer, por afán de conocimiento, por deseos de imaginar. No estamos en el final de la civilización.

  • ¿Podrías recomendar algunos de tus escritores y escritoras de cabecera?

Siempre resulta difícil hacer una lista de este tipo, porque hay demasiados que mencionar. Cuando empecé a leer y a escribir, me apasioné por los narradores hispanoamericanos: Borges, Cortázar, Gabriel García Márquez y claro, Monterroso. Luego he ido descubriendo a otros, estadounidenses como Auster o Philip Roth, europeos como Kadaré o Kundera… Y desde que vivo en Portugal he descubierto a Lobo Antunes, al que había leído poco, y es un grande… De la literatura española durante mucho tiempo consideré que los mejores eran Vila-Matas y Cercas, pero he terminado por cansarme de los dos, porque creo que los dos se repiten un poco. A cambio, he descubierto otras como Cristina Fernández Cubas o Jon Bilbao, que son estupendos escritores de relatos… Y también leo cada vez más literatura en euskera; aquí mi favorito sí lo tengo claro: Ramon Saizarbitoria.

Muchas gracias, Santi, por tu tiempo y tus respuestas.

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