Ubicuo alud de nívea luz divina

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Etimológicamente, poesía viene de hacer, y cualquiera que haga algo es ya poeta en algún sentido. De los hacedores de El Hombre Analógico llega Ubicuo alud de nívea luz divina, el mismísimo simio informatizado sale de su caverna encandilado por un tiempo difícil.

Si —Galeano dixit— somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, asumimos de nuevo la acción —poesía— como forma mundana y aun inevitable de combate. Pudo haberse llamado Esperanza fieramente, por ser la esperanza el último reducto, el motor inmóvil que hace hacer. Auténtico hilo conductor del poemario, pretende ser un pequeño catálogo de alguna de sus formas: la luminosa, la tozuda, la pírrica, la alucinada, la oscura…

Para los viejos griegos, la esperanza era un mal, una calamidad que condenaba a los humanos a sufrir por sus carencias. En el polo opuesto, los chinos tienen una maldición: “que se cumplan todos tus sueños”.

Puestos a elegir entre el anhelo o su contrario, y más en este tiempo incertísimo, he aquí una certeza: la esperanza, la esperanza del portento.

ISBN: 978-84-18163-76-0 Categorías: , Etiqueta: ID Producto: 15664

Autor: Daniel Fuentes Casado.

Descripción

Etimológicamente, poesía viene de hacer, y cualquiera que haga algo es ya poeta en algún sentido. De los hacedores de El Hombre Analógico llega Ubicuo alud de nívea luz divina, el mismísimo simio informatizado sale de su caverna encandilado por un tiempo difícil.

Si —Galeano dixit— somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, asumimos de nuevo la acción —poesía— como forma mundana y aun inevitable de combate. Pudo haberse llamado Esperanza fieramente, por ser la esperanza el último reducto, el motor inmóvil que hace hacer. Auténtico hilo conductor del poemario, pretende ser un pequeño catálogo de alguna de sus formas: la luminosa, la tozuda, la pírrica, la alucinada, la oscura…

Para los viejos griegos, la esperanza era un mal, una calamidad que condenaba a los humanos a sufrir por sus carencias. En el polo opuesto, los chinos tienen una maldición: “que se cumplan todos tus sueños”.

Puestos a elegir entre el anhelo o su contrario, y más en este tiempo incertísimo, he aquí una certeza: la esperanza, la esperanza del portento.

Daniel Fuentes Casado


Daniel Fuentes Casado


Daniel Fuentes Casado. Me matriculé en literatura en Berlín para por fin vivir lo que había leído. El cabrón de Hegel me hizo despertar del sueño dogmático del Idealismo, así que me tuve que ir a Granada a desintoxicarme del Espíritu Absoluto y del germánico yugo. Allí conocí a mis compañer@s de las armas y las letras, queridísim@s cuates de Letra Clara y Letra Turbia, que vivían como los detectives salvajes de Bolaño. Nos hicimos cargo de la revista Letra Clara, a la que sin querer dimos la puntilla. Una vez llegamos a las manos por una sola coma con otra revista literaria.Antes de trabajar 40 horas a la semana y de que Internet cambiara definitivamente la pauta de lectura y de casi todo, había tiempo para escribir. Ahora que ya no voy de maldito y me puedo permitir no ser ágrafo, quiero honrar aquellos años letraheridos de lectura febril y escritura compulsiva. El año pasado Nazarí sacó de la caverna a 'El Hombre Analógico', primera entrega de la saga. Este año celebramos los estertores de la pandemia con este canto a la Esperanza que pretende 'Ubicuo alud de nívea luz divina'. Su tesis equivale a una promesa o aun a una amenaza: la esperanza es una altísima forma de combate. El que avisa no es traductor.

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Autor

ISBN13: 9788418163760
Colección: Daraxa
Tamaño: 14x21 cm
Páginas: 52
Idioma: Castellano
Edición: 1ª Ed.1ª Impr.
Fecha de impresión: Octubre 2021
Encuadernación: Rústica con solapas

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