El pasado 21 de abril, dentro de los actos programados en el marco de la Semana Cultural del CDP Juan XXIII-Chana organizada en torno al Día del Libro, el poeta Francisco Beltrán Sánchez y la novelista Victoria E. Muñoz Jiménez, celebraron un encuentro con los alumnos de 2º y 3º ESO para hablar acerca de sus obras, Hilvanes del agua y El corazón del roble respectivamente.

Fue un evento cercano y ameno en el que se buscó la participación del alumnado. Mientras se exponían las ilustraciones originales que incluye la obra, varias alumnas leyeron fragmentos de la novela intercalados con las intervenciones de la autora, quien habló acerca de la sinopsis y estructura de El corazón del roble, el origen de los nombres de varios personajes y algunos detalles autobiográficos que se esconden entre las páginas de esta historia. Insistió especialmente en la importancia de acabar con el acoso escolar, tema que aparece de manera transversal en su novela, y el papel que todos los estudiantes pueden llevar a cabo para que las “diferencias” de una persona sean respetadas e incluso valoradas, y no motivo de burla o humillación.

Acto seguido hizo su intervención Francisco Beltrán quien les explicó su contacto temprano con la poesía cuando tenía aproximadamente la edad de su auditorio y cómo, andando el tiempo, decidió hace unos meses publicar algunos de los muchos poemas que tenía escritos bajo el título Hilvanes del agua, cuyas páginas están inundadas de experiencias tiernas de una infancia que se abre camino en un entorno rural, y de toda la dureza de la vida de campesinos y ganaderos que luchan con denuedo para arrancar frutos a una tierra regada con aguas que corretean cristalinas desde las cumbres de Sierra Nevada. Intercalando su visión de este género literario con la lectura de algunos de sus poemas, también habló de sentimientos y de la poesía como vehículo de su expresión que no entiende de géneros, pues los sentimientos son universales, vengan de un hombre o una mujer, y animó a los chicos a abrir su alma en forma de versos.

Fue, sin duda, un acto entrañable en el que disfrutaron tanto el auditorio como los escritores.

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