Así fue la presentación de ‘Destilación’ en Ribadavia
Rasga en dos y mil pedazos
el velo del sanctasanctórum.
Tras unos días de calor sofocante, alguna conspiración anónima trajo algo de brisa y se llevó unos cuantos grados para acompañar adecuadamente poesía cargada de verde, agua, vida y preguntas.
El escenario, también resultó acorde al evento. El Museo Etnológico de Ribadavia, ubicado en el Pazo de Baamonde, prestó sus muros y su patio para la presentación de Destilación, de Paula R. Bouzas.
José Luis Chao, humanista y escritor versado en historia del Ribeiro, se encargó de introducir el acto. No solo presentó a la autora profesionalmente sino que puso de manifiesto el cariño y complicidad de ambos, buen comienzo para crear un ambiente amable e íntimo.
La lectura de los poemas nos invitó a rasgar los velos con los que nos envolvemos en tiempos de penas y penumbra para salir al mundo, cerrar cicatrices y abandonar la autocompasión. Lejos de proponer una esperanza rosa empolvado, falaz, pueril, los versos proponían hacer funambulismo entre la realidad y el deseo, dar pasos gráciles entre las luces y sombras de la vida y, cuando el reloj quiebre, ser lluvia sobre piedra y la tierra negra de castaños y hortensias.
El último poema recitado, Rosalías, fue un homenaje de la autora a su tierra, Galicia. Escuchamos, comprendimos, cómo los verdes, las mañanas lentas, las ermitas románicas, las vides… se inspiran y se exhalan en poemas. Después de eso, la música con la que Stephen P. Hughes cerró el acto puso el punto final perfecto a la velada. Tocó y cantó una personal adaptación de los famosos versos de Rosalía de Castro Adiós ríos, adiós fontes.
Quedó en el aire el olor a vida, naturaleza y, como dice uno de los poemas, la esencia que se filtra entre la tapa y el reborde del ánfora que portaba Pandora.



